¿Por qué hay pellets más baratos? Lo que realmente estás comprando.

Cada año, cuando empieza a acercarse el frío, hay una pregunta que vuelve a aparecer en nuestro mostrador.

He visto pellet más barato en otro sitio. ¿Qué diferencia hay con el vuestro?

Y la pregunta es totalmente lógica.

Porque, a simple vista, comparar dos sacos de pellet parece bastante sencillo: ambos contienen pequeños cilindros de madera, ambos sirven para alimentar una estufa y, si uno cuesta menos que el otro, la elección parece evidente.

Pero hay un pequeño problema.

No todos los pellets se comportan igual cuando entran en tu estufa.

Y ahí es precisamente donde empieza la diferencia.

El precio del saco no cuenta toda la historia…

Cuando compramos pellet, en realidad no estamos comprando simplemente 15 kg de madera compactada. Estamos comprando combustible para una máquina que necesita unas determinadas condiciones para funcionar correctamente.

La humedad, la cantidad de ceniza, el poder calorífico, la presencia de partículas finas o la resistencia del propio pellet pueden variar de un producto a otro.

¿Y eso en qué se traduce en casa?

En algo bastante más fácil de entender: cuánto calor obtenemos, cuánto residuo queda después de quemarlo y cómo trabaja nuestra estufa durante todo ese proceso.

Por eso, antes de comparar únicamente el precio de dos sacos, merece la pena mirar algo más.

Ese pequeño sello del saco importa más de lo que parece

Uno de los primeros elementos que recomendamos comprobar es la certificación.

La certificación ENplus® A1 establece unos requisitos concretos sobre aspectos como humedad, cenizas, durabilidad, partículas finas o poder calorífico. No es simplemente un logotipo bonito impreso en el saco: implica que el pellet debe mantenerse dentro de determinados parámetros de calidad.

Por ejemplo, un pellet ENplus® A1 debe tener un contenido de humedad máximo del 10 %, un contenido de cenizas máximo del 0,7 % y un poder calorífico neto mínimo de 4,6 kWh/kg. También se controla su durabilidad mecánica, que debe ser de al menos el 98 %.

Todo esto tiene una finalidad muy sencilla: conseguir un combustible regular y predecible.

Porque cuando encendemos una estufa no queremos estar pensando en la composición del pellet. Queremos que caliente y que funcione correctamente.

Entonces... ¿un pellet barato es necesariamente malo?

No. Y creemos que es importante decirlo así. Por eso nosotros no recomendamos decidir únicamente mirando cuánto cuesta el saco. 

Recomendamos darle la vuelta y mirar qué estamos comprando.

Menos ceniza no significa solamente limpiar menos.

La cantidad y características de los residuos de la combustión influyen en el mantenimiento del equipo.

Una humedad controlada favorece una combustión eficiente.

Parte de la energía producida durante la combustión se utiliza para evaporar el agua presente en el combustible. Por eso controlar este parámetro tiene importancia.

¿Cuánto me cuesta obtener el calor que necesito y mantener correctamente mi estufa durante toda la temporada?

Ahí entran en juego el rendimiento del combustible, la cantidad consumida, los residuos generados y el mantenimiento.

Por eso una diferencia de unos céntimos en el precio por kilo no siempre cuenta la historia completa.

Y tampoco significa que haya que comprar automáticamente el pellet más caro.

Significa simplemente que hay que saber qué estamos comparando.

La Libreta de Tejero 

Después de muchos inviernos vendiendo materiales hemos aprendido algo que se puede aplicar al pellet, pero también a muchas otras cosas que tenemos en nuestras instalaciones:

dos productos que parecen iguales no necesariamente lo son. La clave está en saber qué características justifican la diferencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Carrito de compra